Leyenda completa
El relato
Cuando la Casa del Alfenique aun estaba nueva, un aprendiz quiso saber por que su fachada parecia escrita y no solo adornada. El maestro, segun la leyenda, le respondio que cada moldura, cada curva de yeso y cada flor endurecida en el muro formaban parte de un alfabeto que no debia leerse en voz alta. El muchacho espero a quedarse solo, recorrio con los dedos los relieves y empezo a descifrar la pared como si fuera una pagina.
Al llegar a la ultima linea, la casa entera crujio y el aprendiz perdio la voz. Desde entonces, quienes miran demasiado tiempo la fachada sienten que el dibujo guarda un orden que no parece puramente decorativo. Algunos dicen que protege un pacto; otros, que oculta una invocacion. Por eso en Puebla se repite que la belleza barroca, cuando se obsesiona con el exceso, puede parecerse demasiado a un hechizo.
Los obreros que han restaurado la casa cuentan que hay zonas donde el relieve parece repetirse con una logica que no coincide del todo con el diseno ornamental comun. Una hojita apunta siempre hacia otra, una curva se cierra sobre un floron, una cinta conduce a una mascara casi oculta. Quien sigue demasiado ese recorrido termina con una sensacion incomoda, como si el muro quisiera ser leido mas que contemplado. Ninguno de ellos habla de maldicion abierta, pero todos coinciden en que la fachada no se deja tocar como cualquier otra.
De alli que la leyenda se sostenga menos por el espanto que por la sospecha. En Puebla la Casa del Alfenique no da miedo vulgar; provoca la inquietud de lo demasiado perfecto. Si algo guarda, no lo hace detras de una puerta secreta, sino a plena vista, en el propio placer del adorno. Y acaso esa sea su forma mas barroca de embrujar: obligarte a mirar hasta que ya no sepas si admiraste una belleza antigua o si aceptaste, sin querer, la invitacion de un lenguaje que no era para ti.
Memoria oral
Origen del relato
La Casa del Alfeñique fue construida en el siglo XVIII por el maestro alarife Antonio de Santa Maria Inchaurreguia y su fachada de yeseria blanca sobre fondo rojo es uno de los ejemplos mas extremos del barroco civil novohispano en Mexico. La leyenda del grimorio no es contemporanea a la construccion sino posterior, y surge del intento de leer el exceso ornamental como lenguaje en vez de como decoracion: si alguien fue tan lejos con las curvas y los relieves, quizas no estaba solo embelleciendo sino comunicando algo que no podia decirse de otra manera. La historia del arquitecto que diseño las fachadas como paginas de un libro prohibido circula entre guias de turismo, historiadores aficionados y vecinos del barrio con igual conviccion, aunque nadie ha podido precisar que dice exactamente ni quien sabe leerlo.
Territorio
Territorio y atmósfera
Puebla de Zaragoza es la ciudad donde el barroco novohispano alcanzo su mayor densidad y donde los constructores del siglo XVIII encontraron en el azulejo y la yeseria un lenguaje visual de una complejidad dificil de igualar. La Casa del Alfeñique esta en un barrio central donde el contraste entre sus fachadas blancas y los muros de talavera de los alrededores produce un efecto de singularidad que todavia hoy llama la atencion. Esa singularidad es lo que alimenta la leyenda: un edificio que se diferencia tanto del entorno invita a preguntar por que, y cuando la explicacion estetica no parece suficiente, la explicacion esoterica ocupa el lugar. La ciudad, con su memoria de conventos, inquisicion y saberes reservados, proporciona el contexto exacto para que la historia funcione.
Lectura cultural
Lectura cultural
La leyenda del grimorio de la Casa del Alfeñique revela una fascinacion cultural por la posibilidad de que los espacios publicos guarden mensajes que solo algunos pueden descifrar. Al leer la fachada como codigo, la historia convierte al edificio en un problema activo: ya no es suficiente contemplarlo, hay que intentar entenderlo, y ese intento nunca termina porque el codigo nunca se descifra del todo. Desde un punto de vista cultural, el relato tambien habla del modo en que el conocimiento reservado encontraba expresion en el arte cuando la censura inquisitorial controlaba los libros y las palabras. El barroco no seria entonces solo un estilo sino una estrategia: decir en curvas y relieves lo que no podia decirse en frases directas.