Leyenda completa
El relato
En los corredores largos de la hacienda de Panoaya, cuando la casa ya quedo en silencio y el jardin apenas devuelve la humedad de la noche, suelen verse luces azules cruzando los muros como si estos no pesaran nada. No alumbran el suelo ni tiemblan como farol: se deslizan rectas, doblan por las esquinas y desaparecen en la zona donde, segun la tradicion, fue enterrado un arcon que nadie encontro sin pagar algo a cambio.
Otros dicen que esas luces no cuidan un tesoro material, sino la memoria de la nina Juana antes de ser Sor Juana, cuando aun corria entre patios y corredores preguntandose como cabia tanto mundo en unos cuantos libros. Sea arcon o recuerdo, la luz atraviesa la hacienda con la terquedad de lo que todavia no termina de revelarse.
Hay quien cuenta que una criada siguio una de esas lumbres hasta un muro ciego y vio, por un instante, dibujarse sobre la pared la forma rectangular de un cofre. En cuanto quiso tocarlo, el resplandor se partio en dos y corrio por el pasillo como agua subida por las piedras. Otra version asegura que no era cofre sino escritorio y que, sobre el, una mano pequena pasaba paginas invisibles. Las dos versiones conviven porque Panoaya soporta bien ese tipo de ambiguedad: la riqueza y la inteligencia, al fin y al cabo, suelen ocultarse de maneras parecidas.
Por eso la leyenda no obliga a elegir entre tesoro y memoria. Tal vez cuida ambas cosas. En Amecameca se dice que ciertas luces no vienen a deslumbrar sino a senalar una ausencia preciosa: algo que estuvo ahi y no quiere ser olvidado. Quien las sigue con codicia no encuentra nada; quien las mira con humildad se va, en cambio, con la certeza de que la casa guarda todavia una forma de infancia, de ingenio o de secreto que no acepta exhibirse por completo.
Memoria oral
Origen del relato
La Hacienda de Panoaya es conocida principalmente porque ahi paso parte de su infancia Juana de Asbaje, quien seria despues Sor Juana Ines de la Cruz. Pero la leyenda del resplandor azul no invoca necesariamente esa memoria: los relatos de luces que atraviesan muros y desaparecen en los jardines se repiten en distintas versiones en las que el origen del fenomeno va desde un tesoro enterrado en los tiempos del virreinato hasta la presencia residual de una inteligencia que el lugar no ha terminado de soltar. Lo que todas las versiones comparten es la descripcion de una luz azul, no amarilla ni blanca, que se mueve con demasiada precision para ser un error del ojo y que no deja rastro cuando alguien va a buscar su origen. La hacienda lleva siglos acumulando historia y parece no querer desprenderse de ninguna.
Territorio
Territorio y atmósfera
La Hacienda de Panoaya esta situada en la zona de transicion entre el pueblo de Amecameca y las primeras estribaciones de la sierra, con jardines que en su mejor momento fueron considerables y que todavia hoy conservan arboles viejos, muros altos y una distribucion de espacios que hace que la luz natural se comporte de manera imprevisible segun la hora del dia. Los corredores interiores, con sus columnas y sus suelos de piedra, producen una acustica y un ritmo visual que en la tarde-noche pueden generar la impresion de movimiento donde no hay nadie. La combinacion de historia densa, arquitectura que guarda aire antiguo y una ubicacion que hace que la niebla del volcán llegue antes que en el pueblo produce un ambiente propicio para experiencias que el ojo no sabe bien como catalogar.
Lectura cultural
Lectura cultural
El resplandor de Panoaya puede leerse como la forma en que un lugar retiene a las personas que lo hicieron significativo, ya sea en forma de tesoro o de presencia luminosa. Si la luz azul custodia un arcon, la leyenda habla del dinero virreinal que nunca fue distribuido; si custodia la memoria de una niña excepcional, habla de la persistencia de la inteligencia como forma de habitacion del espacio. En cualquiera de los dos casos, el relato afirma que la hacienda no esta vacia aunque lo parezca, que sus jardines y corredores siguen siendo habitados por algo que no tiene cuerpo pero si voluntad. Esa idea de lugar pensante es una de las categorias mas interesantes del pensamiento popular sobre el patrimonio.